domingo, 31 de julio de 2011

5 Etapa. 1 de julio. Roncesvalles - Zubiri

5ª Etapa. 1 de julio .Roncesvalles – Zubiri

Amaneció un día fresquito pero precioso en Pamplona y ¡ por fin ¡ íbamos a poder hacer la etapa con salida en Roncesvalles y que realmente hubiese correspondido al segundo día.

Durante el desayuno, una vez más Abelardo se preocupaba por” la dureza de las pendientes “, menos mal que ya no engañaba a nadie y todos sabíamos que andaría hasta donde el quisiera.

Antes de salir hablé con Joaquín , me dijo que había pasado la noche tranquilo y que si el sintiera que tenía fiebre, o orinaba sangre que se iría en un taxi al Hospital y nos llamaría.

Tomamos el autobús y regresamos a nuestro punto inicial de partida, Roncesvalles. A cada curva “ Abelardo insistía en las pendientes y otros recordaban tramos ya recorridos el día que salimos de Zubiri”.

Al llegar a Roncesvalles nos fuimos a tomar un café y a comprar unos bocatas, enormes por cierto.

En principio habíamos quedado con el conductor que se fuese a Burguete y aquí surgió el único incidente de todo el viaje.

Vi que Burguete estaba muy cerca y trasladé a Jesús que nos esperase en El Espinal que estaba como a una hora y media de camino.

Probablemente por la tensión acumulada con el tema de Joaquín ó simplemente por un malentendido, tuvimos Rafael y yo un rifi-rafe de niños chicos a cuenta de la parada del autobús. A toro pasado fue una pequeña tontería por parte de los dos y desde aquí mi disculpas a todo el grupo y especialmente a Rafael al que tengo un gran aprecio.

Nos pusimos en marcha y, tras un corto trecho, cogimos un camino que nace junto al arcén derecho y que discurre por un bosque de hayas y robles. Pasados cien metros pudimos ver al otro lado de la carretera y, a través de las ramas, la cruz de los Peregrinos, un crucero gótico que fue trasladado a este lugar en el año 1880 por el Prior don Francisco Polite.



El bucólico paseo terminó al llegar junto a las naves del polígono Ipetea, punto donde giramos a la izquierda para salir a la N-135 y entrar en Burguete. La calle San Nicolás y la carretera son todo uno, así que por ella atravesamos el pueblo, ya que no hay arcén entre las robustas casas blasonadas y el asfalto .

Pasada la iglesia de San Nicolás,





torcimos a la derecha junto a una sucursal bancaria para cruzar una pasarela sobre un arroyo que baja hacia el río Urrobi. Continuamos por una pista, flanqueada por algunas naves y extensas praderas pobladas por ganado y bosques de hoja caduca. Tras sortear varios cauces de agua por vados rudimentarios de piedra











y solventar un repecho, salimos a una pista asfaltada y llegamos a las afueras del Espinal, donde había una magníficaa fuente con agua muy fresquita. Allí hicimos un alto para descansar y tomar unas frutas















desde allí se aprecian los tejados rojos de Espinal y enseguida nos internamos en el casco urbano para salir a la N-135 a la altura de la moderna iglesia de San Bartolomé.

Buscamos un sitio para sellar y Rafael y Leve se fueron a buscar el autobús para cambiarse y ponerse mas cómodos. Lo siento por Leve que este año la rodilla le ha dado mucho la lata y no ha podido caminar a gusto.

Giramos a la derecha y seguimos por la acera casi rozando las fachadas blancas de dos y tres alturas. Justo después de un paso de peatones giramos a la izquierda y por pistas de diferente piso subimos hasta el alto de Mezkiritz.
A medio trayecto vimos unas praderas preciosas con caballos







Continuamos la ascensión y nos metimos en un bosque frondoso y con unas sombras deliciosas hasta coronar el alto y salir a la carretera.







Nada mas cruzar la carretera hay una lápida con la imagen labrada de la Virgen de Roncesvalles y allí es tradicional que los peregrinos recen una salve. Habíamos caminado ya unos 8 kilómetros y el grupo entonó la salve Rociera.













En ese momento se me ocurrió llamar a Joaquín para que oyese la Salve y ¡ mala suerte! Me salió la voz de Joaquín desde el Hospital. Le entendí que habia echado unas gotas ( yo interpreté erróneamente que de sangre) y que estaba en urgencias esperando a que le atendieran.

A partir de ese momento todo el camino durante una hora transcurrió dilucidando si ....Joaquin debería irse a Sevilla, ingresarse, llamar a Nuria para informarle...... etc etc. En principio le llamamos para decirle que cuando el médico lo viese llámase a Paco Amarantes para disponer de una mejor información.

De esta manera nos adentramos en un precioso hayedo entrar y comenzamos a descender por él. Rodeados también de boj, acebos y helechos avanzamos hacia la siguiente población. Un último tramo nos dejó junto a la carretera pero en su lugar cogimos un camino artificial empedrado que nos llevó hasta Bizkarreta.

Allí nos esperaba el autobús y como todavía el médico no había llamado decidimos esperar un poco en la terraza de un bar tomándonos el bocata.

















Como seguía sin llamar acordamos que unos seguíamos el camino y otros regresaban a Pamplona, entre ellos Paco y Luisa que irían directamente al hospital y los demás pusimos rumbo a Lintzoain, distante casi dos kilómetros

Al pasar junto a un cementerio apareció de nuevo la carretera y se bajaron Paco y Rafael para incorporarse al camino. Ya habían hablado con el médico y las noticias eran buenas le habían cambiado la sonda y se había ido al hotel a descansar, perece que la primera sonda no era adecuada.





Seguimos comentando que era lo mejor y pensamos que a la noche lo hablaríamos con él y le aconsejaríamos que regresara a Sevilla.

Una vez en Lintzoain pasamos junto al frontón, algunas mujeres aprovecharon para darse protección en la cara porque el sol calentaba bien.

Torcimos a la derecha para coger un carretil de cemento muy empinado que casi nos deja sin resuello. Seguimos por pista de gravilla , un mojón se encarga de recordarnos los cuatro kilómetros que restan hasta el alto de Erro y se continúa a través de una estrecha senda.







Las primeras rampas son las más duras, Remedios y Paco en algunas iban muy cansados pero con fuerza de voluntad seguían para adelante. A medida que nos metíamos en el bosque la pendiente cedió y el camino se ensanchaba y se hacía más cómodo. Incluso hay buenos tramos en claro descenso, como el que nos lleva hasta el mismo alto de Erro, donde cruzamos la N-135 .













Allí se quedaron casi todo el grupo para esperar al autobús y que los llevara a Zubiri. Por delante como siempre el padre y el hijo que nos indicaron que el descenso era peligroso, que habían visto el autobús y que ellos ya estaban en Zubiri.
M.Angel, Eloisa, Esther y yo continuamos por una pista y a los setecientos metros dejamos a un lado la Venta del Puerto, antigua posada que hoy se encuentra en estado lamentable y hace las veces de establo. Después la bajada se hace más patente, era complicada pero mucho menos complicada que la bajada del Perdón.. Al final nos presentamos en el puente de la Rabia sobre el río Arga, construcción por la que accedemos a Zubiri y al valle de Esteribar . Habíamos concluidodo 22 kilómetros de una etapa muy bonita.









Sellamos y el autobús nos recogió . Al pasar por Zuriain M:angel se acordó de sus gafas perdidas y pidió a jesús que se apartara un poco para bajarse e ir a una última búsqueda, Se bajo también santos padre, se fueron hasta el puente y regresaron tal como fueron ,sin gafas.

Llegamos a Pamplona al hotel, donde ya parte del grupo había hablado con Joaquin, trasmitiéndole nuestras opiniones.

Particularmente conmigo estaba muy cabreado porque el nunca dijo gotas de sangre , solo gotas que la realidad eran de orina y una errónea interpretación mía las convirtió en sangre, cosa que lamentablemente no se había aclarado en las siguientes conversaciones con el médico del hospital. Pero bueno lo importante es que estaba bien con la nueva sonda y dispuesto a seguir el camino.

Tras una ducha reconfortante nos fuimos dando un paseo hasta la plaza del Castillo, antes nos hicimos unas fotos en el monumento a los Encierros









Poco después llegamos a la plaza que estaba como todos los dias la ciudad llena de gente. Entramos todos en un mesón que nos habían recomendado El gaucho y nos tomamos unos pinchos exquisitos ,esos si como siempre con muchas apreturas y dificultades para tener sitio





Finalmente nos fuimos dando un paseo por la calle estafeta, casi todo el mundo se fueron a hotel y Paco, Federico y yo nos tomamos una última copa en uno de los bares de Estaferta. Al día siguiente dejábamos Pamplona.

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