viernes, 29 de julio de 2011

4Etapa. 30 de junio.Pamplona - Puente la Reina

3 º Etapa. 30 de junio. Pamplona – Puente La Reina

La etapa de hoy ha resultado muy dura, no solo por los kilómetros sino porque las circunstancias la han condicionado.
Cuando salía de mi habitación para desayunar me estaba esperando Joaquin con cara de no haber descansado. Me dijo que hoy no podía andar y que tendría que ir al Hospital porque no podía orinar. Le dije que se quedara descansando en la habitación y luego tomaríamos una decisión al respecto. Todo el mundo quería acompañarlo al Hospital ó quedarse con él, así que para mantener razonablemente la situación se decidió que un par de personas lo acompañaran al hospital y que otras dos se quedaran con él luego, bien en el hospital ó en el hotel.
Como todo el mundo se ofreció se decidió que Esther y Paco Amarantes fuesen al hospital y estuviesen allí hasta que le diesen el alta ó lo ingresasen y posteriormente Manolo y Luisa se quedarían con él, el resto realizaríamos la etapa prevista.
Tras el desayuno se fueron al hospital y el resto comenzamos a caminar directamente desde el Hotel, una vez transcurrido un kilómetro por la ciudad se tomaba el camino





Pasamos junto a la ciudadela y antes de llegar a la zona Hospitalaria nos paramos a adquirir provisiones para rellenar el pan .

Llegamos a la calle Fuente del Hierro, que cruza la avenida Sancho el Fuerte y
baja hasta la Universidad de Navarra. Al llegar a esa altura contactamos con Esther y Paco y nos dijeron que le habían puesto una sonda y que sobre las 10.30 le darían el alta, así que le dijimos a Manolo y Luisa que se fuesen al Hospital .

El camino pasa a unos 300 metros del Hospital Virgen del Camino, donde había ido Joaquín.

El resto del grupo siguió el camino hacia Cizur Menor y yo me quedé esperando a Esther y Paco

Hacia las 11 los tres reemprendimos el camino. Salimos por el puente de Acella sobre el río Sadar.





Había un repecho importante pero Paco iba con mucha prisa para alcanzar a Remedios así que puso una marcha rápida. Llegamos a Cizur menor,A la entrada, a mano izquierda, se encuentra la iglesia de San Miguel y a la derecha, más alejada, la parroquial de San Emeterio y San Celedonio.

El sol calentaba y con los líos de la salida ni Paco ni yo llevábamos protección para la cabeza, así que en Cizur en un bar amablemente nos dieron una gorra y un poco mas adelante en una tienda con productos chinos compramos otra y de ahí en búsqueda del grupo.

Dejaremos Cizur entre adosados y unifamiliares . De forma drástica, los campos de cereal y las pistas de concentración se apoderan del paisaje y comenzamos a ganar altura con sosiego.

Cruzamos una carretera y vimos la señal que indicaba que faltaban 14,8 kilómetros para coronar el puerto.




Afortunadamente tiraba aire de Norte y la ascensión se hacía bastante bien. Pronto empezamos a ver al grupo muy estirado. Primero nos encontramos a Paco Utrillas y Virginia sentados bajo un árbol , haciendo un descanso y reponiendo fuerzas.

Algo más adelante iba Remedios con ciertas dificultades ,Trini, Federico y mas adelante llegamos hasta una pequeña balsa de agua en el lugar de Guenduláin, antiguo señorío despoblado a la derecha del Camino formado por el palacio y la iglesia.y allí alcanzamos a Abelardo y Woudin que caminaban con gran soltura. Nos comentaron que en la laguna que habíamos pasado había algunos peregrinos holandeses.













Los Santos y los Casas nos indicaron que en Zariquiegui ya habían visto el autobús, así que proseguimos el camino. Alcanzamos un punto donde había un recuerdo aun peregrino extranjero fallecido en el camino y allí alcanzamos a Leve y Rafael. Desde ese punto había unas vistas preciosas de Pamplona y es que ya habíamos recorrido mas de la mitad de la subida al Alto del Perdón




Continuamos el camino para llegar a Zariquiegui, adonde llegamos mas ó menos a las dos de la tarde.

Allí , salvo los cuatro que iban por delante, nos reagrupamos y nos paramos a descansar y tomarnos un bocata.

Nos sentamos frente al grandioso pórtico de San Andrés, templo que aún conserva una sobria portada románica. y junto a una coqueta plazita. Tras un rato preguntamos a una lugareña que nos dijo que en media hora estábamos en el alto y que con otra media hora llegábamos a Uterga. Luego comprobamos que el tiempo había que multiplicarlo por dos.









Manolo y Luisa nos llamaron para decir que Joaquin estaba bien y que quería estar un rato solo, por lo que le propusimos que tomaran un taxis y se acercaran a Puente la Reina y así lo hicieron.

En Zariquiegui, parte del grupo se subieron en el autobús y se fueron directamente y el resto proseguimos la subida, era continua pero no excesivamente dura.
















Tras seguir unas pistas el camino se hizo más interesante entre boj y espinos. Llegamos hasta la fuente de Gambellacos, conocida comúnmente con el nombre de la Reniega. La leyenda cuenta que en este mismo lugar, el diablo ofreció agua a un peregrino sediento a cambio de que renegara de Dios, la Virgen y Santiago. El peregrino, medio moribundo, despreció la bebida y rezó hasta que el demonio se fue y apareció la fuente que le sació.



Un poco mas tarde cuando los monstruosos aerogeneradores los teníamos al lado, alcanzamos el Alto, fuerte aire y varias fotos.





Ya nos habían advertido los santos que el descenso era muy duro y complicado. Así que nos dispusimos a afrontarlo con tranquilidad y la verdad que fue lo mas puñetero del día ya que había muchos guijarros y era peligroso. Las uñas de los dedos de los pies sufrían mucho. Remedio iba bastante fastidiada pero seguía y así poco a poco todo el grupo se acercaba a Utergo, lugar donde habíamos quedado con Jesús que se acercara desde Puente la Reina.

Tras pasar junto a una imagen de la Virgen,



empezamos a recorrer las calles del pueblo con bastante cansancio debido a la dureza de la bajada.

Primero llegó Rafael que aprovechó para tomarse una cerveza mientras esperaba al resto del grupo.



















En cabeza solamente quedaban Los Santos y M.Angel y Eloisa. El autobús estaba a la salida del pueblo y allí todos decidieron subirse salvo Esther y yo que decidimos continuar caminando hasta Puente la Reina.

A poco mas de un par de kilómetros llegamos a Muruzábal, pueblo que atravesamos por la calle Esteban Pérez de Tafalla, donde se encuentra la parroquial de San Esteban. El autobús nos pasó próximo por una carretera paralela, justo en el momento que vimos el indicador que decía 2 kilómetros a Santa Mará de Eunate.

Continuamos caminando con mas calor que en la subida al Perdón pero en una zona cómoda hasta llegar a un fuerte repecho que daba acceso a Obanos, pueblo que cuenta con un bonito conjunto monumental, donde destaca la iglesia de San Juan. Bautista, Pasamos bajo el arco apuntado de la puerta de Obanos .

Aprovechamos para comprar un par de botellas de agua en el Albergue y después de atravesar el pueblo iniciamos el descenso hasta Puente La Reina, restaban a penas 5 kilómetros.













Primero descendimos hasta la carretera nacional, la cruzamos y el camino discurría junto a unas huertas.



y de allí en pocos minutos llegamos al albergue. Al girar nos encontramos sentados a los Santos y a M.Angel y Eloisa. Un breve descanso y seguimos hasta el centro de Puente la Reina donde esperaba el resto del grupo.







Tras recorrer parte del casco viejo pasamos junto a la iglesia de Santiago y. encontramos a todo el grupo, cerveza un poco de descanso porque la etapa había resultado muy dura y enseguida a buscar el autobús y regresar al hotel.

















Al llegar al hotel fuimos desfilando por la habitación de joaquín que se encontraba cansado pero tranquilo. Nos dijo que esa tarde el no se desplazaba mas de 100 metros del hotel. Así que lo dejamos descansar, nos fuimos en busca de la ducha y luego en distintos grupos nos fuimos a cenar, como era lógico “ los del taco y algunos mas” se buscaron un restaurante con mantel y cubiertos y otros nos acomodamos en uno de los mesones de la calle Estafeta y con mas suerte que la noche anterior cenamos a base de pinchos pero sentados y con mas tranquilidad, a pesar de estar totalmente abarrotado el local.
Enseguida regreso al hotel a descansar porque el día había sido muy duro.

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